Quizá sea una enfermedad…Tal vez la misión de cumplir lo malo que es sentir, está en su trayecto. A muchos veía que eso no lastimaba, pero es que tampoco, por ventura, tuvieron la suerte de conocer personas inolvidables. ¿A quién podría culpar? ¿A las horas que no más le pertenecían? Se descontrolaban y controlaban la vida de las personas como si fuera una uña apretando a la carne de los pies. Hay que adaptarse a los raros momentos. Reinventarse a los treinta y cuatro, edad pos-Cristo. Agradecer por todo y cualquier suspiro porque la vida es el rato más raro que hay. Y extrañar también lo es. Es una mezcla de dolor sin razón propiamente dicha. Venía con la impresión de que iba al hogar más propicio en aquel momento de su vida: al encuentro de su soledad. Un lago, unas cabañas y una vegetación baja tan helada cuanto el invierno de su pecho. Algunas botellas de vino tinto y la sinfonía natural de la cascada cerca del hospedaje de sus pocos días de paz. Era como una villa de los huérfanos del amor. Pocas personas habitaban " San Pepe de los Ausentes". La naturaleza rellenaba el vacío de tantos meses y deletreaba la palabra: s-o-l-e-d-a-d. Suplió aquella indeterminada gana de acompañarse. Sola con sus chanclas sin par. Solitaria porque el destino se perdió de sus pies en la carretera antes avistada. Las trayectorias fueron de repente desviadas por el acaso ( o por el destino?). Todo que cabía dentro de sí eran palomitas para mirar la película de su vida que pasaba como una dramática novela mejicana. Hoy en el cuarto día, lloraba hecha lluvia. Regaba todo pensamiento y lo transformaba en una pequeña pelota. Llevaba su calle imaginaria, donde era la caminante deseable. Dueña de todos sus versos y aspiraciones, nadie podría sacarla de aquél hogar que solamente a ella le pertenecía. El sueño de robar barcos iba a donde nadie transitara y siempre era recurrente. Hasta que un día, sentada frente al lago escuchó una voz que parecía invitarle a un paseo. Empezara entonces una charla informal y profunda sobre su vida pretérita e imperfecta. Después de dos horas y tantos consejos salió con la cabeza llena de sugerencias .Ahora era hora de poner en práctica toda teoría que la vida le ofrecía; seguir sin esperar por el viento y disfrutar del presente sin indicativo con el gerundio alrededor.
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