quarta-feira, 27 de abril de 2016

La canción póstuma


        Catalina era una senõra culta de 73 años y llena de motivos para hacer de su vida un depósito de tristezas. Su marido tuvo un accidente y se fue al cielo cuando completaban diez años de casados. Su hijo falleció cuando tenía cuatro años, y a ella le faltaban motivos para tener la felicidad como una compañera clandestina. A la señora no le gustaban sus vecinos y nadie la comprendía. La radio era una especie de terapia. Le encantaba la música erudita, y un día había escuchado una composición de un famoso señor, llamado Alberto Ginastera que hizo su día más leve.

        Era amante de las lecturas de Borges y tuvo curiosidad cuando supo que su escritor favorito eligió morir en Ginebra. Decidió un día hacer un viaje. Lugar? Ginebra! Motivo? Saber la razón de Borges de  enamorarse por aquella tierra.

       Allá del mundo, buscó cosas diferentes, gente distinta y momentos que solamente el destino  podría regalarle. Estaba acerca de una feria y vio una guitarra antígua en una caja . Resolvió comprarla y llevársela como recuerdo. Volviendo a Argentina, empezó a hacer clases de guitarra. En la tercera clase encontró un billete dentro de la guitarra. Una hoja con muchas anotaciones musicales (una composición). Y abajo una nota: Gracias, Borges por el lindo encuentro. Te dejo una canción que he escrito en Ginebra pero no tuve tiempo de enviarte. Te  agradezco por el café y la inspiración…

    A la senõra le pareció raro, una nota de Alberto Ginastera con la letra de una composición que nunca fue grabada. Buscó profesionales, y descubrió que era una obra que antes de morir, la dejó y nadie nunca la encontró, incluso Borges, uno de los mayores amigos, y admiradores de su trabajo.

       La letra hoy se encuentra en un museo en Buenos Aires con la nota sobre la historia de cómo fue encontrada y un homenaje a este genio de la música erudita. Catalina ganó mucho dinero con este descubrimiento y fue a viajar por el mundo.

quarta-feira, 13 de abril de 2016


Soy..

Mezcla de norte y sur

estoy hecha de mitades distintas

a veces seria como los gauchos

a veces llena de risa leve como los indígenas.


Me pongo contenta con cosas simples

eso se lo agradezco a la naturaleza

incluso no creyendo mucho en los hombres,

existen esperanzas que me acercan.


Aunque  tenga muchas preguntas a la luna

ella tarda, pero me contesta  en su sombra nocturna.

Ahora me siento acostumbrada

y no me parece mal  su respuesta atrasada.


Es que cada uno tiene su ritmo,

y a mí me encanta  la sorpresa disfrazada.